ERRORES DE TRADUCTOR PRINCIPIANTE



¡Cuánto tiempo sin escribir por aquí! Pero era porque me estaba dedicando a fondo a algunos de mis propósitos de año nuevo, que de momento llevo la mitad superados y aún me queda medio año para el resto. 😜

Hoy quería escribir sobre los errores que todos hemos cometido alguna vez al inicio de nuestra actividad como traductores autónomos. Y si no los has cometido, enhorabuena, don Perfecto o doña Perfecta.

1. Pensar que vas a tener clientes desde el primer día que empiezas a enviar currículums. A veces es un proceso que lleva tiempo y debemos tener paciencia (eso sí, sin dejar de buscar otros clientes potenciales y enviarles nuestro CV). Puede que la empresa a la que le envías tu CV no necesite en ese momento ningún traductor de tu combinación de idiomas o puede que tengas suerte y estuviera buscando a alguien con tu perfil. Eso nunca se sabe.

2. No tener un colchón económico. Antes de lanzarnos de cabeza como autónomos es importante que contemos con algunos ahorros que nos sirvan en caso de tener épocas de poco trabajo, que al principio suelen ser más frecuentes. Traducir&Co nos lo explica mejor en su entrada Todo traductor autónomo necesita un colchón en sus inicios.

3. Comprar material antes de darte de alta como autónomo. Ya sea un ordenador nuevo, licencias de software, mobiliario o material de oficina que vayas a necesitar para el desarrollo de la actividad. Si lo compras después de haberte dado de alta, lo puedes desgravar sin problemas. Si lo haces antes, deberás tener en cuenta lo que Infoautónomos nos explica en la entrada La deducción de los gastos previos al inicio de la actividad.

4. Limitarse a trabajar para agencias españolas. Como traductores autónomos podemos trabajar para cualquier empresa del mundo y también para clientes particulares. Trabajar solo para empresas de nuestro país es cerrarnos puertas.

5. Anteponer el trabajo a todo. Alguna vez he pasado días sin salir de casa por encadenar un encargo detrás de otro, sin ver la luz del sol ni a la familia o a los amigos por terminar lo que estaba haciendo. Pero al final comprendes que hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Prefiero ganar un poco menos, ahorrarme lesiones en las muñecas y contracturas varias y salir a socializar.

6. Aceptar pruebas de más de 200 palabras que claramente son encargos encubiertos. Las pruebas deben ser cortas y concisas, que se note que es un texto que pretende evaluar tu forma de traducir y tus herramientas. Desconfía de las pruebas más extensas y con un plazo de entrega demasiado corto.

7. No leer sobre técnicas de marketing, SEO, blogs de traductores… Antes de lanzarme a la aventura del emprendimiento, leí todos los blogs de traducción que encontré y gracias a las experiencias de sus autores pude acercarme un poco más a la profesión y descubrí muchas cosas que no se aprenden en la carrera.

8. No preguntar al cliente si tenemos dudas por miedo a que piense que no tenemos los conocimientos necesarios.

9. No comprobar que los archivos se ven correctamente nada más recibirlos. Puede que vayamos liados con otros encargos y que no le prestemos la atención suficiente al que nos ha llegado hoy, pensamos que ya lo analizaremos después bien, pero es mejor comprobar desde el principio que no hay texto cortado o, si es un proyecto audiovisual, que el vídeo se escucha correctamente o que el guion se corresponde con el episodio que nos han enviado. Así ganamos tiempo y el cliente verá que estamos al loro.

10. Aceptar tarifas de risa (0,02 €/palabra) y condiciones de pago insultantes (90 días). Sé que hay veces en las que no tenemos nada más y vemos que se acerca el fin de mes y no hemos facturado nada, pero te aseguro que al final acabas muy quemado con esas condiciones, porque lo único que demuestran estas empresas es que no valoran tu trabajo ni a ti como persona.

Espero que mi lista de errores sirva para evitar que los cometáis y si es inevitable que os ocurran, no pasa nada, ¡de los errores se aprende! ¿Queréis compartir alguno más conmigo? 😇👇

Comentarios

  1. ¡Una lista muy acertada! Creo que todos hemos cometido más de uno de estos errores. A mí, por ejemplo, me pasó el número 9 hace poco. Siempre suelo comprobar los archivos nada más recibirlos, pero un día no lo hice por estar demasiado liada y, cuando me puse con ese encargo, descubrí que los archivos eran un desastre...

    En fin, ¡de todo se aprende! ¡Estoy segura de que eso no me va a pasar más!

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    1. ¡Exacto, esa es la actitud! Vale que cuando cometemos el error queremos que nos trague la tierra y creemos que nos van a juzgar toda la vida por ello, pero no somos perfectos y cometemos errores. Lo bueno es aprender de ello y que no nos vuelva a ocurrir. :)
      ¡Gracias por leerme y comentar, Laura!

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  2. Muchas gracias por tomarte el tiempo de escribir esta lista.

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    1. ¡Muchas gracias por pasarte por aquí, por leerme y comentar! Espero que te haya sido útil. :)

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