LISTA DE REGALOS PARA TRADUCTORES 2



¡Dubidú dubidú dubidú dubidá, dubidú dubidú ya llegó la Navidad! Y con ella la esperada entrada de los regalos para traductores. Antes de abrir mi blog, me encantaba leer este tipo de entradas de otros compañeros, así que me hace mucha ilusión escribir ahora las mías.

Este año os traigo unas poquitas ideas para todos los gustos (o para algunos, tampoco conozco todos los gustos del mundo).

1. Un traductor necesita una agenda para organizarse, anotar las fechas de entrega, las fechas importantes, los festivos (a mí siempre se me olvidan) y cualquier otra cosa. Yo, por ejemplo, voy anotándome cuánto tardo en traducir cada proyecto, así controlo la productividad. Seguro que hay aplicaciones que hacen esto mismo, pero a mí me va bien anotarlas a mano. Esta agenda no es una agenda cualquiera, es la PUTA AGENDA DEL AUTÓNOMO y, por tanto, contiene páginas dedicadas a lo que más nos gusta, la vida del autónomo.

2. Auriculares inalámbricos. Aquí la experiencia de una traductora audiovisual. No sé a vosotros, pero a mí me da mucha rabia que el cable se me cruce entre los dedos cada vez que estoy traduciendo. Ayer probé a trabajar con los Apple AirPods y es muy cómodo. Otra opción por si lo que te molesta es el ruido, tienes estos auriculares inalámbricos con cancelación de ruido que van muy bien.

3. Un curso o taller. Si le gusta la cocina o la repostería, la fotografía, alguna especialidad concreta de la traducción, o cualquier otra cosa, existen varios cursos online que le puedes regalar y seguro que por la zona donde vivas también hay presenciales. Algunos cursos de repostería: Aliter Dulcia, Alma’s Cupcakes, Imagina Té & Cakes. En el ámbito de la traducción tenemos escuelas como la de Trágora Formación y AulaSIC.

4. Una planta. Las plantas dan vida al entorno y para una traductora que se pasa mucho tiempo dentro de una habitación, pegada al ordenador, compartir espacio vital con otro ser vivo está muy bien (modo dramático ON). Es muy bonito ver cómo crece tu plantita y no muere gracias a que la estás cuidando.

5. Un jardín zen mini. Para que esté preparada para los disgustos de la profesión: ¿le han dado un plazo muy ajustado? ¿Se retrasan el pago? ¿Le han cambiado el texto original cuatro veces y ha tenido que modificar la traducción? Pues ahí tiene su jardín para que pueda arar y desestresarse.

Si necesitas más ideas, échale un vistazo a mi entrada delaño pasado. Ahí tienes muchas más.

Aunque el mejor regalo de Navidad es... ¡tu presencia! 😉

¡Felices fiestas!

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