CÓMO RECUPERAR LA ILUSIÓN EN TU TRABAJO (II)


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Seguimos con el post de la semana pasada. Hoy os comentaré algunas de las cosas que me han afectado a mí y cómo me he enfrentado a ellas o qué he hecho para dejar de sentirme tan mal.

¿Qué me estresa o me deprime?
  • Ir detrás de los clientes para que me paguen: una y no más, si ves que esos clientes tardan la vida en pagarte y tienes que recordarles cada mes que tienen que abonarte una factura, no merecen la pena. Al final acabarás quemándote. Así que puedes ir haciendo una criba.
  • Que no valoren mi trabajo y me ofrezcan tarifas bajas o plazos locos: ¿cómo lo solucionamos los traductores? Quejándonos en Twitter o haciendo memes. Es una forma de terapia. Pero la solución aquí es contestarles amablemente que tú por esa tarifa no trabajas y añadirlos a tu lista negra.
  • Que el cliente me diga que ha encontrado algún error en la traducción: todos cometemos errores, pero a los traductores nos gusta menos que a nadie. La cuestión es asumir el error con humildad y aprender de él. Si el cliente es bueno, sabrá que un fallo lo tiene cualquiera y seguirá contando contigo.
  • Que los clientes vengan con prisas porque necesitan una traducción urgente y nunca más se sepa de ellos: bueno, igual es que estamos tan metidos en esta espiral de urgencia que rodea a la traducción y nos creemos que el cliente lo necesita ya mismo. Porque, claro, “cuanto antes, mejor”, pero si eso supone que no puedas dormir o hacer otros encargos que tenías antes, no merece la pena. Por eso siempre pregunto (sobre todo en las traducciones juradas): ¿hay alguna fecha límite de entrega? Y seguramente el “cuanto antes” pasa a ser “el martes que viene”. Magia, un poco menos de estrés.
  • Los textos de cierta temática que te hacen darte cabezazos contra la pared hasta que salpica la sangre (I’m a drama queen, I know). Con el paso del tiempo te das cuenta de la temática que más te gusta y la que mejor dominas y empiezas a especializarte. Yo empecé traduciendo patentes y textos técnicos y descubrí que me deprimían mucho. Sin embargo, a mis compañeras les encantaba traducir esos textos. ¡Cada profesional tiene sus gustos!
  • Que no lleguen encargos en varios días: puede haber semanas en las que parece que los clientes no se acuerden de nosotros. Al final descubres que debes apreciar ese tiempo libre que te da el universo, porque el próximo encargo que te llegue, seguro que te tendrá ocupado durante varias semanas sin descanso. Así pasa la mayoría de las veces. Y cuando lo vives unos cuantos años ya, lo asumes y disfrutas de los días “libres”.

¿Qué me anima?
  • Que aprendes un montón gracias a los textos que traduces y a toda la fase de documentación y sienta bien cuando te das cuenta de que sabes algo sobre un tema gracias a tu trabajo.
  • Traducir textos que me gustan. En este caso, para saber que te gusta traducir un tipo de texto determinado, antes habrás tenido que descartar otros tipos.
  • Que los clientes me den feedback positivo.
  • Que un cliente vuelva a pedir una traducción jurada. Eso es sinónimo de satisfacción y si lo vemos como una muestra de que hemos hecho un buen trabajo y el cliente ha repetido por eso, nos alegrará el día.


CINCO TRUQUIS PARA RECUPERAR LA ILUSIÓN

Haz cosas que te motiven:
Ponle chispa al día a día. Haz cosas diferentes como salir a trabajar a una cafetería nueva o a la biblioteca, da una charla en una conferencia, asiste a eventos en tu ciudad o fuera. Quedarse en casa bajo la sombra de la pantalla con los brazos cruzados no soluciona nada si te sientes mal.

Recuerda por qué eres freelance:
Haz el ejercicio de imaginarte en tus inicios, ¿por qué decidiste hacerte freelance? Apúntatelo en un lugar que sepas que puedes consultar más adelante.

Créate un espacio de trabajo agradable:
En el que te sientas bien. Las plantas ayudan mucho en este aspecto, le dan vida al espacio. La luminosidad y una temperatura cálida también son factores importantes. En esta entrada os hablo con más detalle del espacio de trabajo ideal.

Preocúpate por tu salud:
Nadie mejor que tú para saber si necesitas un descanso para recuperarte de la semana de trabajo, no te sobrecargues y piensa primero en tu salud, porque cuando ella se resiente, lo primero que hace es bajar los ánimos y hacer que pienses si todo esto merece la pena.

El quinto, ¿me lo das tú? 👇😊


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